El huequito

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Azul y Matías entran en su habitación y en el piso hay un huequito:

– ¿Y ese huequito?- pregunta Mati.
– No sé, esquivalo-, le contesta Azul.
– Pero, ¿cómo apareció este huequito acá?, insiste Mati.
– Yo que sé, tapalo si querés.

Mati se pone nervioso. En eso comienza a salir agua del huequito y surcando las olas se asoma un barquito:

-Y ese barco?-, pregunta Mati.
-Qué se yo-, contesta Azul, -a mí no me molesta.
-¿Pero… de dónde salió?- pregunta Mati de nuevo.
-Y salió del huequito- asegura Azul, -¿no ves?.

Mientras tanto el barquito navega por la habitación de los chicos y se va a esconder detrás de una zapatilla.
Al mirar de nuevo, aparece la rama de un limonero:

-¿Y eso?- pregunta Mati.
-Bueno, es un limonero, contesta Azul, los limones son buenos para las limonadas.
Mati pone cara de qué está pasando acá, mientras Azul ya se está haciendo una limonada
riquísima.

Mati está embobado con el huequito, lo mira de un lado, lo mira del otro… al momento las orejas de un ratón se descubren en la oscuridad. El ratón quiere salir del huequito pero tiene una cola muuuuuuy laaaaaarga y pesada, así que sus patitas rasguñan el borde con esfuerzo:

-¡Mirá!, Se asusta Mati, -un ratón!
-Claro, le responde Azul, -¿acaso nunca viste uno?
-Pero cómo hizo para entrar en ese hueco tan chiquito?- pregunta Mati.
Y mientras Azul le explica cómo son las cosas, el ratoncito logra salir, arrastrando su cola pesada.

De pronto una voz interrumpe a los chicos. Se escucha un eco que viene desde el fondo del huequito. Es un marinero que viene bostezando. Al ver a los chicos, les pregunta:
-¿No vieron un barco por acá?, vengo desde el otro lado del mundo, ya estoy cansado de buscar y tengo sueño-, explica el marinero.

Mati se queda mudo, Azul, en cambio, le indica dónde encontrar el barco. El marinero sale del huequito y camina hacia la zapatilla.

-¿Dónde se fue?- pregunta Mati.
-Y se fue a buscar el barco-, contesta Azul.
-Sí, pero ¿por qué no vuelve?
-Bueno, tenés que tener paciencia-, le responde Azul.

Los dos se sientan en el piso esperando que algo suceda, cuando de repente, la puntita del barco se asoma detrás de la zapatilla:
-¡Ahi va!- dice Mati. El barquito avanza entre las olas de la habitación, conducido por el marinero que va sonriente de haber encontrado su barco. Sentado detrás viaja muy pancho el ratoncito, tomándose una limonada bien pero bien fresquita.

(Daniela Frontera).

Imagen del post: http://www.freepik.es/vector-gratis/vector-dibujo-de-barco-pirata_722072.htm

 

Escuchar “El huequito” (Narración y música de Beto Frontera).

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