Especiales

La almohadita

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Juliana tiene una almohadita que es tibia y blanda, ¡cuánto le gusta dormir con ella! es muy calentita, y tan suave. Pero no siempre la encuentra, a veces está y a veces no, así todo el día. El lío se arma cuando se la sacan dormida.. ¡Uyy para qué! … Se pone a llorar a moco tendido.

Cuando duerme en la almohadita, Juliana sueña con sorbitos de leche caliente. Allá va, escoltada por un ángel que la cuida día y noche, tan abrigadita como ponchito del norte y con pañuelos en los bolsillos, para secar alguna lágrima si está triste. Hay tantos olores ricos por ahí ¿a canela, limón o chocolate? mmm no, no, es un aroma que solamente tiene su almohadita.

¿Cuantos sueños dormirán juntas? uno, dos, tres, cuatro… ojalá sean miles.

De repente, se oye un repiqueteo parecido a un tambor, Juliana se da cuenta que lo ha escuchado desde siempre, y sale desde la misma almohadita, ahhhhh… es muy tranquilizador, justo para dormir una siesta. Entonces cierra los ojos y el sonido se va haciendo lejano, hasta esconderse allá en lo profundo del pecho de su mamá.

Daniela Frontera.

Imagen: freepik.es:

http://www.freepik.es/vector-gratis/fondo-vintage-del-dia-de-la-madre_850913.htm

“Manga de Animales”

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A continuación un fragmento de “SEIS”, del libro “Manga de animales”, de Maricel Palomeque. Gracias a la autora por la gentileza de enviarnos este adelanto!

SEIS

Vos no estabas solo. Yo te vi, Elefante, yo fui testigo.

Desde mi jaula observé cómo flexionabas tus patas traseras para hacer caca. Vaya montaña la que apareció. Más que montaña, una espesa cordillera de arbustos fermentados. Seguro que otra vez te habías dado un atracón en la cena porque el tufo despertó a mi cría y tuvimos que apuntar los hocicos para otro lado. ¡Oler para creer!

También vi, segundos más tarde, a la mosca que aterrizó sobre tu descarga. Apenas se asentó, sus patas flacas quedaron empantanadas. Tras ella, una segunda mosca con la misma suerte. Y una tercera, y una cuarta, y decenas de moscas que fueron llegando al lugar con natural entusiasmo, atraídas por el festín de la desgracia.

Luego, casi sin querer, presencié el rescate cuando una cuadrilla de moscardones negros se hizo presente en el lugar. Primero sobrevolaron la zona para analizar la situación; inmediatamente después, actuaron (no había demasiado tiempo; algunas estaban enterradas hasta el abdomen, otras gastaban las últimas energías en batir las alas procurando zafarse de tu trampa mortal): unidos de a tres o de a cuatro, en trencito, los moscardones tironearon con fuerza, todos juntos hacia arriba, tomando los cuerpos de las moscas a la altura del tórax para intentar despegarlas. Deben haber salvado, enteras, sólo a un puñadito, porque muchas quedaban descabezadas, o en la tracción perdían algunas patas, o se rompían sus alas. Una verdadera tragedia.

Sin embargo, eso no fue lo peor que mis ojos de Lince tuvieron que ver. Se me paran los pelos al recordar lo que sucedió después.

Ver Booktrailer

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Maricel Palomeque
Vive en Villa Allende, una ciudad de las Sierras Chicas de Córdoba, Argentina. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba, trabaja como docente en el nivel medio, como periodista free lance  y como coordinadora de un taller de escritura creativa para jóvenes. Ha participado en las antologías Es lo que hay, Dora narra y Córdoba Cuenta. Su cuento “Cuando llega un dragón” obtuvo una mención en el Premio Casa de las Américas (Cuba, 2015).

Ilustradora: Fernanda Carmona
Vive en Córdoba, Argentina. Su amor por el dibujo comenzó tempranamente, cuando le dijo a su maestra de primer grado que lo que más le gustaba en la vida era dibujar. Dibujó siempre, hasta que en España descubrió su pasión por la construcción de títeres y muñecos, profesión que desarrolla actualmente. Luego de pausas y bocetos, publicó La yaya, una historia de amor y Chicaychicose, como autora e ilustradora; y La semilla y los chicos, una obra de creación colectiva con sus alumnos del Centro Socioeducativo Semi Abierto (ex CIC).

“Trapitos al sol” Chapuzón de cuentos para niños pequeños

El cuadernito te recomienda!

Sole Rebelles presenta: “Trapitos al sol” Chapuzón de cuentos para niños pequeños. En Centro Cultural Córdoba, Av. Poeta Lugones 401. Córdoba Capital. Todos los sábados de abril a las 16.30 hs.

Sole Rebelles es narradora, miembro del CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil), integrante del Grupo Venique Tecuento y autora de espectáculos unipersonales.

http://solerebelles.blogspot.com.ar/

solerebelles@gmail.com

Trapitos al Sol Internet Centro cultural

Saludo navideño

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La Navidad es en gran medida la historia de un árbol, los árboles están presentes en las tarjetas, en los villancicos, en los pinturas… por eso El cuadernito eligió para saludar en estas fiestas un breve texto con referencia a un árbol. Se trata de un árbol sencillo, sin colores ni adornos, tampoco está nevado, es un árbol de verano (no por ello menos navideño).

El árbol que abraza es fresco y verde, bien verde, tan espeso que nadie sabe quiénes lo habitan, por las mañanas se escuchan sus nidos, por la siesta calla y duerme.  El árbol que abraza es el árbol que te deseamos en esta Navidad: tibio y plácido, de esos que regalan su sombra generosa, que te invitan a cerrar los ojos y escuchar… afuera y adentro.

 

El árbol que abraza

Crece el árbol
verde, bien verde,
me regala su fresco,
su viento, sus cuentos.

Crece el árbol,
temprano se escuchan sus nidos,
a la siesta calla y duerme,
silencio.

Crece el árbol,
profundo, inmenso,
me pregunto: ¿quienes lo habitan?
me acerco…

Y el árbol, generoso, me abraza…

¿El libro forma parte del juego de los niños?

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Por  JULIA ROSSI.

La Infancia es la edad más importante y maravillosa en la vida del ser humano. Lo que suceda en ese tiempo quedará grabado intensamente en su corazón y marcará para siempre el futuro de su persona.

Si alguna vez el adulto siente que tiemblan las raíces de su vida, con seguridad será rescatado por el recuerdo de los momentos felices de su niñez. Paisaje único e irreemplazable, donde el asombro y la inocencia cobran protagonismo.  Porque el pequeño aprende a descubrir el mundo real a través de los sentidos, mediante los afectos, las palabras cariñosas; los sonidos y los colores.  Dibujos, animales y juguetes, que ellos exploran ansiosos con curiosidad y desinterés.
Por eso, la actividad del juego resulta imprescindible para cualquier niño en su desarrollo integral: intelectual, emocional y social.

El juego impulsa campos de acción hacia la creatividad y la fantasía, en especial, aplicadas a la Literatura, pues influye en la formación de personalidades artísticas, sugiriendo belleza, alegría e inolvidables vivencias. Todas sus formas tienen acceso al alma infantil: cuentos, leyendas, poesías, teatro,  etc.
Por lo tanto, el libro como objeto material y espiritual, pertenece al mundo lúdico del niño.

Pero: ¿Qué libros le interesan?
Son los libros que mantienen fieles la esencia misma del Arte… Aquellos que le brindan vivas y permanentes experiencias e incentivos para su imaginación. Vivencias que producen vibraciones en su corazón, guardadas a lo largo de los años.

A los niños les atrapan los libros con imágenes de ensueño, de aventuras, de libertad; todo lo que proteja su mágico universo. Textos encantados que lo hagan participar de los sentimientos humanos, que le despierten sensibilidad y no sensiblería. En síntesis, los libros que respeten el valor y la trascendencia del juego.

El ritmo acelerado de la vida actual a que están sometidos los padres por su trabajo, en muchos casos, pasan por alto un período importante de la vida de sus hijos.
¡No privemos a nuestros niños del placer de jugar con la lectura de libros, que enriquezcan su capacidad creativa y su espíritu inquieto de poeta!

Cuenta una mamá cómo comenzó su bebé a jugar con libros:
“Francesca, desde los tres meses de vida, jugó con los libros: en la bañera con libros de plásticos, en su coche, además de sonajeros, estaban los libros de cartoné. Todos con dibujos grandes y vivos colores, poco texto. Yo se los hojeaba explicándole lo que veía.  Además de observar con interés, ella oía mi voz.

A partir de los seis meses, ya hojeaba sola los libros ilustrados de cartoné, de plástico o de tela.  Con su dedito tocaba los dibujos, mientras mamá le lía el texto.
Por instinto o porque recordaba épocas de mi infancia, yo le cambiaba el tono de voz por uno más melodioso, divertido, con  misterio en algunos casos, mágico en otros, para diferenciarlo del tono habitual de mamá. Mi bebé percibe el cambio, lo disfruta y lo festeja.  Al terminar de hojearlo, comienza otra vez.  Lo hace varias veces, no se cansa. El libro,  entre los juguetes, es un objeto placentero para ella.

A los 18 meses,  Francesca lo hojeaba sola y simulaba leer,  con balbuceos,  como si fuera una gran lectora. Quizá, recordando….
Los domingos, por la mañana, es momento de ¡lectura familiar!, mientras papá lee el diario o un libro, Francesca hojea libros y revistas: mete el dedo en la boca para mojarlo y pasa la hoja, como lo hace mamá”.

Los niños imitan a sus padres.  Por eso es importante que ellos sean lectores. De esta manera, la mamá y el papá –mediadores-  les  enseñan a su bebé a leer los objetos.
El libro es un juguete que tiene voz propia, es “un comunicador de mensajes que le habla con un lenguaje atrapante”*, y  casi siempre el juego- lectura es compartido con sus seres queridos, lo que hace de esa actividad un momento inolvidable.

*“La lectura de los objetos”: Aquiles Gay . Lectura de la lectura. Asociación Argentina de Lectura-filial Córdoba.

*Imagen: http://www.publicdomainpictures.net/view-image.php?image=25734&picture=infantil-y-libros

Turistas de lejos

abeja

(Por Soledad Rebelles).

Martina y su mamá juegan a tirar piedritas al agua. Mamá piensa que tal vez las piedras esperan ansiosas que lleguen los chicos a las orillas de los ríos con ganas de hacer “sapitos” y así refrescarse un poco y conocer paisajes acuáticos.
En estas divagaciones está, cuando un bicho se enreda en su cabeza.
El zumbido provoca un grito de socorro:
–    ¡Juan! ¡Tengo una abeja en la cabeza!
Con la calma que lo caracteriza, detrás de una sonrisa contenida, Juan explica:
–    No es una abeja.
–    ¡¿Cómo que no?! ¡Esto es una abeja acá y en la China!
La niña se acerca cautelosa, estirando el cuello.
–    ¡No te acerques! – pide mamá luchando por sacarse el insecto en cuestión.
–    Es que quiero ver cómo son las abejas de la China.

Santa María de Punilla – Sierras de Córdoba

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El cuadernito agradece esta colaboración a María Soledad Rebelles.

Es Narradora y Docente de arte del Nivel Inicial en la ciudad de Córdoba. Sus narraciones llegan a diversos espacios como escuelas, ferias del libro, teatros, bibliotecas y festivales; cuenta con dos espectáculos unipersonales, para niños de entre 3 a 6 años: “Algunos sombreros están vacíos” y “trapitos al sol”. Es miembro del CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) desde donde participa en diversas actividades de promoción a la lectura.
Para conocer más de Sole visita: http://solerebelles.blogspot.com.ar

Animar a la lectura

(Por redacción El cuadernito).

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Frente a los múltiples estímulos que reciben hoy los chicos para su recreación (TV, Internet, videojuegos, etc.) surge la inquietud de cómo animarlos en el ejercicio de la lectura. Cómo abrir, o en todo caso resguardar un espacio para esta actividad, intentando rescatar esa experiencia única que supone el acto de leer.

La lectura es un acto íntimo y placentero que pone a jugar la imaginación y la fantasía, dos competencias cognitivas fundamentales. Durante la lectura el niño tiene que imaginar, crear y fantasear, su mente lo transportará a lugares que sólo él conoce.

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Infinitos círculos

 

Banco2

(Por Soledad Rebelles).

Pienso que conozco los colores de pe a pa, de arriba abajo y de así asá, pero no. Resulta que hoy un tono nuevo se destaca entre otros y tiene la capacidad de mover fibras adentro. De esas que parecieran ubicarse cerca de los lagrimales.

Es de un fucsia del que les hablo, viene de lejos en el tiempo y en el espacio. Anda cerca de un par de abuelos -los míos- que acompañaron caminatas serranas y perfumadas de un exclusivo aroma que encontré para nombrar mi infancia.

Y así nomás llegan a mis pensamientos los viejos y las flores. Asoman a este presente que me encuentra por otros verdes, viviendo otros tonos. Llegan y me abrazan en la esquina. Y asaltan mis mejillas sin previo aviso, irrumpen en este adentro y desacomodan la calma. Llegan como un ramillete de flores silvestres que caen despacio en el agua y provocan círculos y círculos y círculos infinitos en esta tarde de casi otoño.

Es definitivo. Los colores en la niñez son más fuertes y se mantienen brillantes con el tiempo. Son tonos que irrumpen en el gris previsible de un día cualquiera y lo pintan para toda la semana. Pienso en mí como adulto responsable de ampliar la gama de colores de algunos flequillos inquietos que andan descubriendo el mundo cerca mío.
Recuerdo hoy a mis abuelos, agradezco el fucsia y tanto amor.

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El cuadernito agradece esta colaboración a María Soledad Rebelles.

Es Narradora y Docente de arte del Nivel Inicial en la ciudad de Córdoba. Sus narraciones llegan a diversos espacios como escuelas, ferias del libro, teatros, bibliotecas y festivales; cuenta con dos espectáculos unipersonales, para niños de entre 3 a 6 años: “Algunos sombreros están vacíos” y “trapitos al sol”. Es miembro del CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) desde donde participa en diversas actividades de promoción a la lectura.
Para conocer más de Sole visita: http://solerebelles.blogspot.com.ar